Tú puedes subir el escalón.

Se sentía mal, pero no peor que otras veces.
Se levantó, como siempre, y comenzó a curar una a una las heridas que quedaban de aquella batalla.
300 eran Leonidas y los suyos contra miles y miles, ella no podía ser ménos.
Despues de incorporarse como cada mañana, y que la alarma de su móvil sonara con esa canción que la obligaba a salir de sus sueños cada día y a engullir la realidad, mientras caminaba por la calle sacó fuerzas y coraje de donde no los habia desde hace tiempo.
Tenia cojones para esto y para más.

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