El tiempo pasaba, y yo te echaba de menos.


-No, nunca se pierde el tren. Nunca sales de la memoria de una persona a la que has amado, nunca.
¿Enserio crees que es fácil olvidar miles de recuerdos? Se acumulan, te hacen llorar, luego sonreír y después, en momentos difíciles te dan la vida.
+Te doy la razón, no te vayas de mi vida, no quiero intentar olvidarte otra vez. Las noches eran eternas recordando tus fragancias y tus miradas, me sentía morir.
-Mi abuela siempre me lo decía, ''El que se va sin ser echado, vuelve sin ser llamado''.


No existen los errores, pero si el destino.


El día permanecía lluvioso y oscuro, hacía frió y el incienso llenaba la habitación, eso era algo que no había cambiado. Chí creía haberlo olvidado todo, pero entró en pánico el día en que Evolet volvió a su mente casi al completo. Se sentó en su cama a esperar que la visión de sus ojos se fuera de su mente, que su fragancia escapara de su cuerpo y a que la sensación de tenerla cerca se esfumara por completo.

La música resonaba en sus oídos empujando al recuerdo del sonido de su voz.

Entonces, alguien llamó a la puerta.
Y allí estaba ella, mirándolo fijamente con la mirada inocente que la caracterizaba, escondiendo sus ojos entre su pelo negro azabache, oscuro como el cielo de Londres.
Permanecía quieta a la entrada de la estancia sin saber que hacer, y él, aún no lo podía creer.
¿Qué hacia Evolet allí? ¿ Después de tanto tiempo? ¿ Después de tanto olvido?
¿ Existía realmente esa conexión entre los dos?


Que no me mires.

Tentarle es atentar contra la salud mental, y tú eres él que mejor lo sabe.
Esto aún no ha acabado, y si, me refiero a .
Ni tú puedes conmigo, ni yo contigo en estos casos, pero no puedes evitar sonreir al recordar cada uno de mis olores o sabores.

Azul.

-Muchas veces desearía ser tu cigarrillo, para consumirme en tus labios y vivir en tu pecho.
+ Pero, te quemarías,tonta.
-Me da igual, ya me estás quemando el corazón a besos.
+¿Si?
-Deja de mirarme así, me ahogo en tus ojos.
+Parece que no quieres saber nada de mí, chica.
-Todo lo contrario, lo quiero saber todo. Vivo feliz desde que te encontré las cosquillas.

Baby, don't cry.

Debo decir que el odio pudo con él, que se lo comió completamente hasta dejarle seco.
Hasta que la persona que Evolet amaba y amaría siempre terminó desapareciendo entre la oscuridad. Y ya no servía de nada pensar en futuros, en parques, en almendras saladas y besos dulces, porque no era quien ella conocía y no lo volvería a ser nunca.
Por mucho que gritaran sus entrañas por un poco de felicidad momentánea, el orgullo empujaba.
Evolet, que solo lloraba.
Chí, que había aprendido a odiar por los dos.

Yo aprendí.

Ultimamente me pierdo entre tu pelo, entre tu cuerpo perfecto y tus risas de crío.
No comprendo como esto ha llegado hasta aquí, pero aunque la luna llena del doce de Octubre me atormente durante cada mes, quiero vivirlo.
Quiero tenerte en mi mente además de en mi cama, quiero tener tu olor cada minuto aunque ya permanezca en mis sábanas.
O tal vez, si me pongo a recordar, que las sábanas no eran mías, ni tuyas, si quiera.
Que los kilómetros no existen si tu voz se encuentra al otro lado del teléfono cada tarde , que cada reflejo en tus ojos hará que desee tu boca cada minuto con más y más intensidad.
Inténtalo.