Empieza a llover y el cielo anda oscuro por el norte. No sabes cuanto te echo de menos en este extremo de la ciudad, cuanto añoro el brillo de tus ojos cuando sonríes o el olor de tu cuello.
Debería atender mis deberes en la casa y dejar de escribirte, pero este afán no cesa.
La vida sin ti, no es vida. El tiempo sin ti no pasa igual, las manecillas de mi reloj interno se atoran y tengo miedo a encerrarme en mi misma, sin ti, que eres mas de mi mitad.
Hoy he comenzado a recordar cuando intenté olvidarte durante meses, y alguien, en cierta calle totalmente a rebosar de gente, se cruzo con mi olfato portando tu perfume.
Y mi corazón decidió ceder, y la mente peleaba con cada una de sus armas.
Pero, ¿para qué sirve la mente? ¿Para pensar?
Ah, ya entiendo porque solo pensaba en ti, durante horas al día.
Recuerdo que mis ojos perdieron color al no verte en semanas, y que mi pelo no brillaba si no lo acariciabas.
Recuerdo tanto...Y adoro que todo lo que recuerdo seas tú.
Sinceramente, siempre tuya.
Evolet.