No sabes como dueles.

-¿ Todavía no estoy muerta?- Gritó Evolet a sollozos desde su almohada.
La luna aún estaba llena, y el cuarto seguía igual de oscuro que hacía 3 horas. 
El móvil vibraba sin parar encima de la mesa morada de su habitación mientras ella lloraba desconsolada.
¿Sería él?...Claro que era él, era él como siempre. Con sus arrepentimientos y sus ojos zalameros, la había vuelto a hacer llorar como nunca.
Evolet caía con sus palabras por un inmenso precipicio del que siempre lograba salir a pie, con fuerzas. Pero hoy la luna estaba llena, y ella demasiado vacía.



''¿Por qué anduvimos tanto tiempo creciendo juntos,
                                  para luego separarnos?