-Entiendeme, esta noche hasta el diablo me pretende.
Cuando lames mis heridas.
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Evolet
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lunes, febrero 20, 2012
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Falta una coma en mi vida, sobran puntos suspensivos.
Me puedo hacer viejo y el tiempo se esfuma,
yo sigo varado en la luna,
si ceso hoy uno de sus besos.
Cuestiona mi pluma, diré que estoy hecho de espuma,
y de nuevo a esperar a que la nieva se funda,
acostumbrado a no dar ni una.
Y a volar.
Susurrado discretamente a tu oido por
Evolet
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miércoles, febrero 15, 2012
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Evolet
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jueves, febrero 09, 2012
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Maldita rutina.
Ofreceme tu boca, soy un cazador de infantes, ven morena que te abrace,no te acordarás del frío.
Marina, del Ies La Madraza, aquí tienes una especial
dedicación, ya que mi gente allí me comenta que sigues mucho mi blog.
Estoy encantada de que me lea gente así.
Un beso y 12 algodones de azúcar.
ntL
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Evolet
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lunes, febrero 06, 2012
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Estaremos juntos.
Linda corría sobre la proa del barco, dejaba volar su globo, mientras se bañaba del precioso sol de Italia. Las gaviotas se dejaban ver en el cielo azul, y un suave oleaje dejaba soñar a los pasajeros.
Linda escuchó que alguien lloraba, en un pequeño asiento que, reclinado, dejaba ver el gran pedazo de paraíso que escondía el Mediterráneo.
El hombre se veía pobre, de apariencia lóbrega y a la vez dulce.
Los ojos de Linda se cruzaron con los suyos, y la pequeña se acercó a él.
-Hola señor, ¿Qué le pasa? ¿Le da miedo el mar? Le noto muy triste...
El hombre la sentó en su regazo con un delicado movimiento, y mientras observaban como el sol caía como una pequeña galleta que alguien moja en el mar como si de leche se tratara, le contó la historia de su vida.
Un hombre que tenía una familia pequeña, una mujer bellísima de ojos azules, y una hija maravillosa, a las cuales perdió para siempre al subir a ese barco para ir a la guerra.
Linda no comprendía qué era la guerra y por que el hombre decía que nunca mas las vería, pero la niña le abrazó como si de su propio padre se tratara, y el señor de los ojos azules y la cara demacrada derramó una mas de sus valientes lágrimas.
El hombre abrazó a la pequeña por última vez antes de bajar del barco, y la niña dejó volar su globo. Al mismo tiempo que se desvanecía toda esperanza de vida en los ojos del señor, el globo ascendía hasta el cielo sin detenerse, hasta que desapareció.
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Evolet
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jueves, febrero 02, 2012
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12#
Esos ojos tristes que se comieron mi corazón.
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Evolet
a día de
jueves, febrero 02, 2012
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