-Mira, te lo voy a pedir como nunca lo he hecho:
Quiero que me mires, que me beses, que no me des tiempo a reaccionar de ninguna manera, que me atrapes como siempre lo has hecho, porque se que puedes.
+Pero... No se si quieres que lo haga, nunca se sí hacerlo, nunca hago nada bien, todo me sale fatal.
-Me da igual como te hayan salido las cosas hasta ahora, a mi no me cuentes rollos.
+Joder, que borde te pones Natalia.
-Ni borde ni nada, eh. Estoy arta de muchisimas cosas, coño. De miles de cosas que hago en mi día a día. Me siento vacía , endeble, sucia, sin ganas. Y nadie lo entiende ¿Sabes? Ni siquiera tú entiendes todo esto después de tanto tiempo conociéndome. Porque ¿sabes? Dejé de ser pequeña cuando te conocí, y quise ser mayor, quise crecer contigo cada día. Y tú me has hecho sentir mujer.
+Soy gilipollas, soy el malo siempre, no lo entiendo.
-Cuando te he dicho que me besarás, ¿No me has entendido? ¿o no te apetece entenderlo?
Pero haciendo un gran esfuerzo aún veo
tu mirada en cada espejo,
de cada ascensor,
donde cada noche me subias al cielo.
tu mirada en cada espejo,
de cada ascensor,
donde cada noche me subias al cielo.
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