Le quiero, por muy cabrón que sea. Los celos revientan en puñales cada esquina de mi ser.
Odio, no es odio, ojalá lo fuera. Odio cada fragmento de aire que roza tu pelo o que penetra en tu cuerpo, a tí no puedo ni podré odiarte jamás.
Mantente tranquilo, vuela donde te apetezca, el sabio ha dictaminado sentencia.
Me olvidarás ya que cada flor poseé su florero.
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