Tenemos mucho que hacer.

¿Has cerrado la puerta antes de salir? Creo que he olvidado regar la Marhanta de la entrada. Hemos roto 3 jarrones y 2 camas, intuyo que lo van a notar. Te ríes, escribes una notita burlona en el frigorífico y sales de la casa. Fumo. Me arrebatas el cigarro y me miras. Deberíamos de salir pitando de aquí. Bah, tú y tu manía de despeinarme el pelo y el alma. Me sonrojo. Comienzo a tararear no sé qué párrafo de 'Ven a mi' de Little Pepe mientras ando con los tacones en la mano por la acera sin cuidado alguno. Me agarras de la cintura y no puedo evitar suspirar como una gilipollas. Deberías decirme qué está pasando dentro de mi. Me besas. Te beso. Me vuelves a besar. Y yo vuelvo a hacerlo. Pierdo el orden y la cabeza. Y ahí estamos otra vez, entrando a la misma casa de la que hemos salido, derritiéndonos poco a poco en cada rincón del parquet. Y te dejas comer, y me caigo en suspiros. Me rompo y me vuelves a reconstruir a caricias cada segundo. 
-Que le follen al cielo, chico, yo me quedo aquí.


No hay comentarios:

Publicar un comentario