No comprendo como esto ha llegado hasta aquí, pero aunque la luna llena del doce de Octubre me atormente durante cada mes, quiero vivirlo.
Quiero tenerte en mi mente además de en mi cama, quiero tener tu olor cada minuto aunque ya permanezca en mis sábanas.
O tal vez, si me pongo a recordar, que las sábanas no eran mías, ni tuyas, si quiera.
Que los kilómetros no existen si tu voz se encuentra al otro lado del teléfono cada tarde , que cada reflejo en tus ojos hará que desee tu boca cada minuto con más y más intensidad.
Inténtalo.
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