Sentarte con él en cualquier parte a ver como sonríe e ilumina cada rincón de su cuarto, llorarle, llorarle y ver que lo matan tus lágrimas, pero que tus ojos se vuelven más verdes cuando lloras y eso le gusta. Amar (le) recorrer cada extremo de su cuerpo haciendo turnos para no deborarle de un bocado y no dejar nada. Es maravilloso, ser así, tenerle aquí, que te bese de tal manera, que te haga suya de cuál manera, que sepas que te ama, que te rompa el corazón a cachitos cada vez que te hace algo malo, y a los dos minutos te sonría o te ponga carita de perro mojado y se te pase enseguida, verle cada día en el instituto, jugar con la adrenalina, tú, mi primer pensamiento al despertar, y cada día más, y más, y más... TÚ.

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