Comenzemos pues, la piel me arde, me quema, él está cerca, tan cerca que lo confundo conmigo misma, le siento, le siento como nunca lo sentí, sin barreras, calor, que no termine, que el instante de placer no termine nunca, remanso de paz escondido tras su cuello, y es mio, absolutamente mio.
El mayor placer.
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