Llora, Alegría.


-Me cago en la vida y en la muerte.
Alegría , llena de rabia y de dolor, fue corriendo hasta el descampado, y allí encontró a Nicolás Delfín.

-Mi madre ha muerto.

Nicolás la miró con ternura. Sus ojos tristes estaban más tristes que nunca. Su boquita se movía nerviosa. Se acercó a ella para consolarla, para rodearla con sus brazos. Alegría estuvo a punto de dejarse abrazar. Pero en el último momento se separó de él. Nicolás otra vez intentó acercarse a ella, pero Alegría retrocedió nuevamente.

-Déjame ayudarte, déjame abrazarte. Desahógate.

Nicolás , perplejo, observó los ojos de Alegría. Se iluminaron, y más que nunca le parecierón dos estrellas.

-Llora, Alegría. Te lo suplico.

Pero Alegría no lloró.

Salió huyendo.

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