Librando esa lucha interna corazón-razón en la cual tus mercenarios destrozan cada parte de mi ser a cuchilladas verbales. Teniendo fe en qué podrá pasarme luego, qué perder, qué quedarse y en si es verdad todo eso que dicen del tiempo. Que hace que te acostumbres a las ausencias y te seca las lágrimas como lo puede hacer un papel de lija, rozándote diariamente, quemando, desangrando cada poro uno a uno.
Corriendo en círculos, siendo tú una especie de radio cercano, que gira detrás de mi, agarrándome los tobillos y partiendo cada uno de mis huesos.
Con esto quiero contarte que caigo. Caigo una y otra vez intentando huir de tu presencia.
Por que...al fin y al cabo...¿Quien va a curarme estas heridas mejor que tú?
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