En resumen:

Y así andaba Pamela por Manhattan...Como si nadie pudiera con ella. Rompiendo las aceras. Meciendo el aire cada vez que se agitaba el pelo. ¿Y como iba a ir por el mundo si no? Si ella sabía que lo podía tener todo. Que cualquiera podría enamorarse de sus labios color carmesí y sus preciosos párpados perfectamente maquillados. Sabía que manejaba tempestades solo con mirar hacia ellas. Todo así. A su antojo. Pisaba fuerte. Pisaba tan sumamente fuerte que nunca se percató de todas las personas que había destrozado a su paso. De cuantas personas no solo la envidiaban si no que la detestaban por su avaricia y egoísmo. Porque eso era... ego. Sesenta kilitos bien repartidos de ego en carne. Una silueta que podía desmayar a cualquiera.
Algún día se daría cuenta de que el mundo estaba a su alrededor y no a sus pies. Solo necesitaba un chico. Alguien que la hiciera caer, por que vivía tan cerca del suelo como todos... solo que ella volaba al ras.

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