Sed.

Llevo días y horas diarias pensando en qué escribir, aún rondan por mi cabeza encerrados las decenas de personajes que ocupaban mis historias.
Evolet anda resentida con el mundo desde que tocó tu pelo, desde que sintió como besabas su espalda nada va igual.
Y ahora, ¿Cómo voy a sacarme esos ojos de mi cabeza durante los días en los cuales esta incertidumbre se mantenga latente?
El sudor de tu cuerpo me ha dejado una marca en mi pecho, una marca de deseo, que solo tú con más calor puedes calmar.

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