Ella se quedó sentada mientras le daba las últimas caladas al cigarro,
era extraño que el conductor del bus no la hubiera echado, pero daba la casualidad de que ese día no había mucha gente dentro del bus. Buscó en su bolsillo el mp4 y cambió de canción, esa ya le resultaba asquerosa, tantos días escuchándola junto a él había echo que la aborreciera.
El chico esperaba de pie , sobre sus patines, algo viejos y gastados; La esperaba delante de un escaparate, cerca de la parada del bus, ella le vio, sonrío por primera vez en el día y se sonrojó por un instante.
Nunca antes alguien le había hecho sentir igual, no podía ni abrazarle, era superior a ella, era ÉL.
él y sus mil sonrisas, sus mil tonterías y sus nervios de hojalata.
Y ahí estaba ella con todas sus ganas en los bolsillos, su sonrisa ocultada y sus nervios de acero.


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