+Me alegra que no recuerdes nada más. No mereces recordar nada de lo que pasó, quédate con lo malo, aunque las memorias sean un tesoro y la luna ya no esté llena.
-¿Desde cuando tú eres así?
+Desde que la oscuridad se adentró en mis entrañas, no podrías llegar a creerte como me quemaban tus recuerdos. Ahora no, la absenta quemaba más mi garganta, y una voz en mi subsconsciente, me dijo que no decias nada.
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