Eres tú.

Rompió sus cosas, quemó las cartas, se hizo el silencio en su habitación y como siempre,
su hermana estaba ahí.
La abrazó y le hizo sentir viva, como tantas veces atrás habia hecho.
La vió dolida, como siempre, los ojos cristalinos, la vida depurada, el cielo oscuro y una voz que otra vez no decia nada.

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