Soy millones de cosas al día.
Soy borde, alguien que pasa de tí cuando está haciendo sus cosas.
Soy alguien que si te la mereces, es capaz de darte toda la atención del mundo, incluso si no la mereces, no puedo evitarlo.
Soy cariñosa, pero cuando estoy despechada puedo llegar a ser una zorra, una de cuidado.
Me apasiona el color verde, y el azul cielo me hipnotiza. Eso está más que comprobado por una servidora.
Puedo quedarme horas sentada en mi cuarto mirando a la nada y pensando en él, he hecho de mi cuarto un templo del que nunca
querré salir, losé.
La pasión me vicia, esa situación me descoloca. Siempre he pensado que el sexo es amor puro y duro, pero me he dado cuenta de que lo que importa ahí es el deseo mútuo.
Suelo ser desagradecida, con todo el mundo, pero si te tengo que dar las gracias por algo que me haya llenado de alegria, te lo expreso con la mejor de mis sonrisas.
Soy muy mía, y cuando digo de encapricharme con algo, nadie me para, alguien por ahí me dijo caprichosa y no, no se equivocó.
Me encanta estar con los míos, con mís hermanas, me llenan, hago el gilipollas constantemente, y me siento libre, la confianza es plena.
Mi madre siempre ha sido mi modelo de mujer fuerte y luchadora, y mi padre el peor villano de mis cuentos.
Y por cierto, me encanta la primavera y el invierno. Pero odio el verano, no lo soporto.
Cuando me llames aquí estaré, como siempre.