Escribir algo que sabes que nadie va a leer.
Evolet sigue en la esquina lamiéndose las heridas, vuelven a estar abiertas y escuecen. No sanan tan rápido como todos le decían. Cree en vosotros, cree en que la luna llena guarda algún tipo de magnetísmo al márgen de relaciones pasadas o estar muriendo por dentro. Aparece y cambia el mundo, los cafés saben mejor, los días de lluvia suenan mas a limpio. Lleva escrito en la parte izquierda del pecho que va a ser el que la vea despertarse sonriendo, el que va a limpiar las lágrimas esas que ella no deja ver, el que va a morder cada una de sus esquinas. Pero aún no ha llegado, y ella aún no tiene la fuerza para buscar nada mas que alguna marca de tabaco lo suficientemente fuerte y barato, tan barato que envenene y que le rompa los pulmones, que el corazón le pide debajo algo mas que tanto llanto, algo mas que ese pinchazo.
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